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miércoles, 13 de mayo de 2009

RESISTENCIA IRAQUI O PRETESTO PARA LA GUERRA

por:el amigo del mundo->visita mi blog para estar bien informado

Un insurrecto iraquí en Al Anbar a principios de 2004.

A la ocupación se resistieron fuerzas dentro de Iraq.

En los primeros meses de la ocupación, docenas de iraquíes fueron tiroteados en manifestaciones antiestadounidenses principalmente en las partes chiítas del país.

El ayatolá Sayed Mohammed Baqir al-Hakim, quien volvió a Iraq luego de decenios en el exilio poco después del comienzo de la ocupación, comentó: "A nosotros no nos asustan las tropas británicas y estadounidenses.

Este país quiere preservar su soberanía, y las fuerzas de la coalición deben irse.

En los meses que siguieron a la ocupación, empezó a registrarse un promedio de una muerte diaria de miembros de las fuerzas estadounidenses y británicas, en ataques con francotiradores, bombas suicidas y emboscadas.

Algunos ataques contra las fuerzas de la ocupación han resultado como represalia a los abusos de las fuerzas ocupantes, como cuando seis soldados británicos murieron tras disparar contra cuatro manifestantes en una protesta.

Tales ataques son celebrados rabiosamente por los habitantes del país desahogando la impotencia en la que se encuentran frente a la ocupación.

Particular impacto tuvo el caso de Faluya, donde varios agentes de inteligencia estadounidense fueron incinerados y sus restos colgados de un puente de la ciudad, lo que desencadenaría una fuerte contraofensiva militar estadounidense sobre esta ciudad suní.

Varios grupos de diversas tendencias políticas y religiosas continúan llevando a cabo una dura resistencia contra la ocupación.

Dicha resistencia es particularmente firme en el centro sunní de Iraq, que fue la base del poder de Husein, si bien grupos chiíes adeptos al clérigo Muqtda al-Sadr también han realizado una fiera defensa de los lugares santos de ese culto musulman.

Los ataques de la resistencia se suceden a diario, habiéndose superado la cifra de 2.600 militares estadounidenses y más de cien de otras nacionalidades caídos desde el comienzo de la intervención durante el mes de abril de 2004.

Ese mes presentó el balance más negativo para los invasores, haciéndose patente una clara tendencia al incremento de las actividades de la resistencia tanto en Bagdad como en las demás ciudades importantes del país.

La ofensiva de los rebeldes iraquíes ha golpeado a las tropas estadounidenses y sus aliados, tanto en los centros urbanos como en las carreteras.

También se han visto entorpecidas las labores de construcción de infraestructura que adelantan los contratistas extranjeros en oleoductos, terminales petroleras del Golfo Pérsico y las rutas de suministros para las tropas invasoras que son transportados por ferrocarril.

Parte de la estrategia de la resistencia consiste en sabotear la logística de las tropas ocupantes.

Los Estados Unidos tuvieron la intención de reconstruir rápidamente la infraestructura petrolera iraquí para que la producción, ahora en manos de contratistas estadounidenses, volviera a los niveles previos a la guerra, pero la destrucción de los oleoductos asestó un duro golpe a esta iniciativa.

Entre algunos de los grupos que reivindican los ataques contra la ocupación de la coalición y el sabotaje figuran el Frente Nacional Iraquí de los Fedayines de Sadam, el Partido Serpiente y el Regreso.
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